La vivienda se organiza a partir de una zona de día bien definida, donde salón, comedor y cocina comparten un mismo ámbito con una relación directa y equilibrada. La apertura a balcón establece una conexión constante con el exterior, aportando luz natural y una lectura abierta del espacio principal. Las carpinterías de madera y las contraventanas interiores mantienen la identidad propia del edificio y refuerzan el carácter histórico del conjunto.
El salón presenta una proporción longitudinal que permite diferenciar con claridad la zona de estar y el espacio de comedor. El pavimento continuo de gran formato unifica visualmente la estancia y contribuye a una percepción ordenada del conjunto. La relación con el balcón se produce de forma directa, ampliando la superficie útil del salón y estableciendo una transición natural entre interior y exterior.
La cocina se integra en la vivienda con una disposición práctica y contenida. El mobiliario, de líneas rectas y acabado claro, se organiza de forma funcional, con encimera continua y electrodomésticos integrados. La distribución favorece el uso diario sin interferir en la continuidad del espacio principal, manteniendo una lectura limpia y coherente.
La vivienda dispone de dos dormitorios. El principal se plantea como una estancia recogida y bien proporcionada, con armarios empotrados que permiten mantener el espacio despejado. El baño vinculado al dormitorio incorpora plato de ducha, mampara de vidrio y mueble lavabo suspendido, con una disposición clara y actual. El segundo dormitorio, de menor tamaño, se presenta como una pieza flexible, actualmente configurada como espacio de trabajo, con buena iluminación natural y capacidad de adaptación a distintos usos domésticos.
El segundo baño mantiene una línea homogénea con el resto de la vivienda, con revestimientos cerámicos en tonos neutros y una distribución funcional pensada para el uso cotidiano.
El conjunto se completa con balcones que refuerzan la relación de la vivienda con el entorno urbano inmediato, aportando luz, ventilación y una presencia constante de la calle, en coherencia con la tipología del edificio.
La vivienda se sitúa en pleno Barrio Gótico de Barcelona, a escasos pasos de la Catedral y de Via Laietana, en una de las zonas con mayor valor histórico y urbano de la ciudad. El entorno combina arquitectura original, actividad cultural, comercio consolidado y una conexión directa con el eje financiero y administrativo de Via Laietana, permitiendo una vida cotidiana plenamente integrada en el centro histórico.
El inmueble forma parte de un edificio histórico de principios del siglo XIX, datado alrededor del año 1800, que conserva los rasgos propios de la arquitectura tradicional del barrio. La finca no dispone de ascensor; el acceso a la vivienda se realiza mediante un tramo reducido de escaleras, con únicamente catorce escalones desde el nivel de calle hasta la puerta, circunstancia que facilita una entrada cómoda dentro de la tipología del edificio.